Haz las maletas que nos vamos a Roma II

«Io sono, ti amo. In fondo un uomo che non ha freddo nel cuore»

Fue en ese corazón, donde yo encontré el sol, donde yo supe que no había invierno en mi, donde mi hielo, de pronto, se comenzó a derretir. Y empapada hasta los huesos supe que era un verano invencible. Era fuego, era un huracán, imprevisible, nunca se sabía por dónde te iba a salir pero no había duda de quién era. Nada de dobles caras, doble fondo, intensa y a la vez transparente.

Podía ser cálida, una vez bajados los muros me llené de las flores más bellas, de los verdes más intensos y de los rojos más pasionales. Me desnudé, sí, sin miedo. Invencible, esa era la palabra. Y te anclé en mi piel como si fueras un barco, como si fueras capitán y yo una sirena. Desafié las leyendas y en vez de ahogarte conmigo, me quedé en la superficie, me quedé contigo. Diera los pasos que diera, cogiera el camino que cogiera, mis pies sabían cuál era el camino. Roma. Sí, Roma.

Porque ella, porque yo, tengo Roma en el corazón, toda historia, ruinas y arte. Todos los caminos le llevaban a mi, y yo le encontraba en mis calles. Era la vida que necesitaba mi ciudad, era él y nadie más. Y si echaba de menos el mar, tenía sus ojos.

«Ti odio e ti amo, è una farfalla che muore sbattendo le ali»

Vivíamos cada momento, como si fuéramos a morir mañana. Me llamó luna, y me dijo que todas las noches cuando me echaba de menos me buscaba en el cielo. Porque sabía que yo estaría ahí, nívea, pero menguante. Porque la plenitud solo la alcanzaba cuando reía como una loca, cuando reía sin motivo, cuando le hacía reír. Yo tenía mil fases, él solo una, brillaba por darme luz a mi y yo brillaba, resplandecía, bailaba. Me hacía bailar. Bailábamos.

«Ti amo»

Ahora bailo como una loca, una loca feliz. No hay pena que rasguñe mi corazón y si por un casual mis fuerzas flaquean sé dónde esta mi refugio y hogar. Lo encuentro entre sus brazos. Es curioso, porque su pecho es la forma perfecta, donde solo encajo yo.

«Dammi il sonno di un bambino che già sogna cavalli e si gira»

Y giramos. ¿Cuántas vidas pasadas habré pasado a tu lado?, ¿hace cuántas vidas tengo este hilo rojo que empieza en mi dedo y acaba en el tuyo?, ¿cuántas veces habremos puesto tierra de por medio y la vida nos ha vuelto a juntar? Iremos a Roma, lo sé. Y mi respuesta a todo será un sí. Sí.

 

– ¿Hasta que la muerte nos separe?

– No. Si muero yo primero te esperaré y si por el contrario mueres tú espero que me esperes, porque ire a buscarte. – Respondí. Y nunca había respondido con tanta seguridad en mi vida.

«E chiedo perdono ricordi chi sono ti amo, ti amo, ti amo, ti amo, ti amo»

Brindo por esta y por todas las vidas que nos quedan.

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